Medicina preventiva

Vacunaciones

Una vacuna es un cultivo microbiano que se inocula en el organismo de animales o personas para inmunizarlos contra una enfermedad. Se trata de una herramienta preventiva que les facilita a nuestras mascotas mantener unas defensas eficaces y adecuadas frente a diversas enfermedades de origen infeccioso.

¿Cómo actúan las vacunas?

Su mecanismo de actuación se basa en la estimulación del sistema inmune. Cuando un agente infeccioso penetra en el organismo, las células de defensa lo identifican como algo “no propio” y responden generando anticuerpos contra el mismo.

Ante la enfermedad real, la producción de anticuerpos no es inmediata: los animales tardan entre 15 y 20 días en fabricar una cantidad suficiente de anticuerpos para luchar contra el agente infeccioso. Durante esos días, el animal va enfermar y su evolución va depender de la gravedad del proceso.

Con la vacuna, la mascota recibe un agente infeccioso modificado, que no va causar enfermedad, pero que le va servir de modelo para fabricar los suficientes anticuerpos que le impidan enfermar en el caso de afrontar la infección real.

¿Cuándo aplicar las vacunas?

Conviene saber que antes de aplicar cualquier vacuna a un animal, sea grande o pequeño, debe estar debidamente desparasitado y no estar sufriendo ninguna enfermedad, porque, en estes supuestos, la respuesta a la vacunación puede no ser la adecuada.

Considerado lo antes expuesto, debemos diferenciar entre cachorros y animales adultos.

Un perrito recibe anticuerpos en la leche que mama de su madre. Estas defensas se mantienen en niveles efectivos hasta los 45 días de vida. Este es el motivo (no interferir con las defensas que recibe de la madre) por el que no se recomienda vacunar perritos antes de cumplir el mes y medio. A partir de entonces, comienza una pauta de vacunación, que, una vez terminada, asegura las defensas del animal frente a las enfermedades más importantes. Sin embargo, para que esas defensas permanezcan en valores adecuados se debe revacunar al animal anualmente.

En el caso de animales adultos, podemos iniciar la pauta de vacunación en cualquier momento, siendo también de vital importancia las revacunaciones anuales para mantener valores adecuados de anticuerpos.

¿Cuáles son las principales enfermedades a prevenir?

En perros: Parvo virosis, Moquillo, Hepatitis, Leptospirosis y Coronavirus. Aunque en Galicia no es obligatoria la vacunación frente a la rabia, por tratarse de una zoonosis (puede transmitirse de los animales a los humanos), recomendamos que se incluya en el programa de vacunación.

En gatos: Panleucopenia, Calicivirus, Rinotraqueite, Leucemia, Inmunodeficiencia felina, Peritonitis infecciosa y Rabia.

Desparasitaciones

Los parásitos son animales que viven aprovechándose de nuestras mascotas, causándoles importantes molestias y complicaciones, e incluso favoreciendo la aparición de otras enfermedades más graves. Es muy importante que el propietario de una mascota se conciencie de la necesidad de mantenerla libre de parásitos, no sólo por tenerla en un buen estado sanitario, sino también porque, en muchos casos, los parásitos son capaces de transmitirse a los humanos.

En función de su localización en el animal, diferenciaremos entre parásitos externos e internos.

Parásitos externos

Los localizaremos en la piel de nuestros animales. Entre los más frecuentes y conocidos destacan las pulgas, las garrapatas y los piojos. Es frecuente verlos directamente entre el pelo del animal parasitado.

El primer síntoma que tienen los animales infestados es el prurito o picor, causado por sus mordeduras. En el caso de una infestación importante, podrían causar anemia. Las garrapatas, a su vez, pueden ser el vehículo de transmisión de otros parásitos sanguíneos causantes de la babesiosis y de la erliquiosis. Las pulgas pueden causar también reacciones alérgicas a su picadura (dermatitis alérgica a la picadura de pulgas: DAPP). Las pulgas también están implicadas en el ciclo de vida de algunas tenias intestinales, que se pueden transmitir a los humanos (especialmente, a los niños).

Otro tipo de parásitos externos no son visibles a simple vista, pero si lo son las lesiones que producen en la piel del animal. Estamos a referirnos a las sarnas, causadas por ácaros, y a la tiña, por hongos. Ambas enfermedades provocan importantes alteraciones en la piel de nuestras mascotas (pérdida de pelo, picor, dermatitis, infecciones secundarias de la piel con pus, etc.) y son susceptibles de transmitirse a las personas.

Parásitos internos

Se encuentran en el interior del cuerpo de nuestra mascota en diferentes lugares:

  • Intestino: lombrices e tenias. Causan alteraciones digestivas; en los cachorros pueden provocar retraso en el crecimiento y anemia (Ancylostoma). En algunos casos pueden transmitirse directamente a las personas, por lo que se debe tener una especial precaución si conviven con niños, por estar relacionadas con enfermedades humanas graves como la hidatidosis.
  • Sangre: lombrices en el corazón (filaria), protozoos y bacterias parásitas de los distintos tipos de células sanguíneas (babesia, erliquia, leishmania). Causan importantes alteraciones en el animal, incluida la muerte (anemias, letargia, hipersensibilidad al dolor, alteraciones en la orina, insuficiencia cardíaca o renal, etc.). Tienen en común la necesidad de un vector para su transmisión (mosquitos, en el caso de la filaria y de la Leishmania, y garrapatas, en la babaza y la erliquia). En estos casos es de vital importancia el uso de repelentes en las épocas de mayor actividad de los vectores/transmisores.

En la lucha contra los parásitos es fundamental la prevención y la constancia a la hora de hacer y repetir los tratamientos, porque no solo está en juego la salud de nuestra mascota si no que también lo está la nuestra y la de los que nos rodean.

La desparasitación preventiva de los parásitos intestinales debe realizarse cada 3 meses con un producto de calidad que tenga efecto frente a lombrices y tenias. Solo en el caso de que se realizase un diagnóstico (por ejemplo, una análisis fecal) podríamos aplicar un producto específico en función del tipo de parásito encontrado. Para prevenir las infestaciones por este tipo de parásitos deberemos controlar y, en lo posible, evitar que nuestras mascotas se alimenten de vísceras crudas, cadáveres o excrementos de otros animales.

En el caso de los parásitos externos, hoy hay en el mercado una gran variedad de productos y formatos para atajarlos (pipetas, aerosoles, collares, repelentes, comprimidos, etc.). Es fundamental estudiar cada caso para adecuar el tratamiento a cada mascota, así como su periodicidad. Estos tratamientos deben incluir tanto a la mascota como al ambiente donde vive (caseta, cama, manta, etc.)